Todo lo hermoso es amable;
mas no se alcanza que por razón de ser amado
esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama;
y más que podría acontecer que el amador de lo hermoso fuese feo, y siendo lo feo digno de ser aborrecido, cae muy mal el decir:
Quiérote por hermosa;
hásme de amar anque sea feo.
Pero puesto caso que corran igualmente las hermosuras, no por eso han de correr igual los deseos;
que no todas las hermosuras enamora;
que algunas alegran la vista y no rinden la voluntad;
que si todas las bellezas enamorasen y rindiesen, sería un andar las voluntades confusas y descaminadas, sin saber en cuál habían de parar, porque siendo infinitos los sujetos hermosos, infinitos habían de ser los deseos, etc., y el verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario, y no forzoso.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario